Puerto Williams

El último lugar de Chile

Puerto Williams, definido por su gente como el lugar “más allá del fin del mundo”, fue llamado originalmente “Upushun” o Bahía de Zarzapilla (fruto silvestre local) en lengua Yagán.

La historia de este pintoresco poblado austral, ubicado entre montañas y mar, comienza hace más de 7.000 años, por los yaganes o yámana, un pueblo nómade y canoero que supo entender este indómito entorno y encontrar la armonía con la naturaleza, navegando su compleja geografía y nadando en sus gélidos canales, llevando siempre el fuego en sus canoas hasta el último rincón.

Tierra de Yaganes

El Puerto fue fundado el 21 de noviembre de 1953 con el nombre de Puerto Luisa y el 22 de agosto de 1956 se le cambió el nombre a Puerto Williams, en conmemoración al marino británico Juan Williams, quien al mando de la Goleta Ancud efectuó a nombre del Gobierno de Chile la toma de posesión del Estrecho de Magallanes, el 21 de septiembre de 1843, fundando el Fuerte Bulnes.

Hoy, este rincón del mundo se compone de la comunidad Yagán junto con los descendientes de colonos europeos que llegaron a fundar Puerto Williams y que hasta hoy siguen manteniendo las estancias originales en la Isla. El grupo también se compone por la población Naval, junto a muchos otros aventureros que por diferentes razones han ido instalándose en el sector, transformándose en un gran lugar de intercambio cultural. Los “puertowillemses” o “willemses ” se dedican principalmente a la pesca de centolla, la leña y el turismo. Durante el verano, la localidad se pone de fiesta cuando diversos grupos amantes de la navegación llegan hasta este lejano hito geográfico en dirección al Cabo de Hornos y la lejana Antártica, siendo el Puerto su base de operación, donde se comparten las aventuras e historias de viajeros de todos lados del mundo.

Hoy, donde locales y aventureros se encuentran

Los mismos navegantes actuales, los sacrificados y valientes pescadores junto a los aventureros veleristas, son los que continúan la huella de los antiguos viajeros marinos que buscaron los pasos transoceánicos, como el mítico corsario británico Francis Drake o Jacob Le Maire y Willem Schouten, quienes descubrieron para el mundo occidental el Cabo de Hornos en el siglo XVII. Es también el territorio donde Fitz Roy y Charles Darwin estuvieron explorando los suelos de infinita riqueza biológica ante la crudeza de su naturaleza salvaje, los mismos que navegaron por primera vez el Onashaga, nombrandolo Canal Beagle en 1830, en el primero de sus célebres viajes a bordo del HMS Beagle. Desde esa fecha, las misiones religiosas-etnológicas se comienzan a instalar en la Zona, como las Misiones Anglicanas a través de la “South American Misionary Society”, historia que se puede reconstruir al seguir la ruta de la Casa Stirling, la primera casa levantada por el hombre blanco en Tierra del Fuego. Prefabricada en Inglaterra, recorrió el archipiélago desde las Islas Malvinas a la isla Navarino, pasando por Ushuaia e lsla Hoste. Hoy se encuentra instalada y restaurada en Puerto Williams, al costado del “Museo Antropológico Martin Gusinde”, el cual registra el legado de Martin Gusinde, sacerdote y etnólogo, reconocido por su gran trabajo antropológico en la zona, siendo de los pocos que ha dejado un registro gráfico y escrito, de gran valor sobre esta hermosa cultura.